Brote agudo de osteoartritis : prevenir la condrolisis

Edito del 01/06/2013

La crisis dolorosa aguda de osteoartritis requiere el reposo relativo de la articulación y la prescripción de un tratamiento antiinflamatorio. En efecto, durante estos brotes inflamatorios se producen los cambios y las degradaciones del cartílago.

La evolución de la osteoartritis es imprevisible. Habitualmente, sobre un fondo doloroso crónico sobrevienen brotes dolorosos agudos que corresponden a una inflamación de la articulación y que degradan más o menos rápidamente el cartílago.

El paciente osteoartrósico debe conocer los signos evocadores de un brote agudo: dolor nocturno que le despierta, rigidez articular matinal de duración poco habitual (superior a 15 minutos) y derrame articular, fácilmente reconocible en la rodilla. Debe saber que estos síntomas son un signo de alarma que justifica una opinión médica lo antes posible.

Para evitar una destrucción demasiado rápida del cartílago (confirmada posiblemente por un control radiológico a distancia del brote), conviene tomar enseguida medidas.

La primera consiste en poner la articulación en reposo relativo. Si la actividad física es una de las medidas estrella del tratamiento no farmacológico de la osteoartritis, el reposo de la articulación dolorosa es imprescindible en la fase aguda. Aunque esto no quiera decir que se interrumpa toda la actividad física. Existen medios de movilización y deambulación, sin tener que mover la articulación dolorosa.

El tratamiento antiinflamatorio constituye la 2ª medida del tratamiento. Los antiinflamatorios no esteroideos se prescriben en cura corta teniendo en cuenta los efectos adversos potenciales (gástricos y cardiovasculares). Puede considerarse una inyección intra-articular de corticoides en las articulaciones de fácil acceso, especialmente después de la evacuación del derrame.

 

El Comité editorial de Arthrolink