¿Cómo se puede limitar el impacto de la osteoartritis sobre la calidad de vida?

Edito del 28/01/2016

Con independencia de su localización, la osteoartritis afecta a la calidad de vida del paciente. Sin embargo, su impacto puede limitarse adoptando una serie de medidas sencillas de aplicar (actividad física y dieta), aunque no siempre fáciles de cumplir.

En una enfermedad como la osteoartritis, la evaluación de la calidad de vida requiere de un lugar donde el paciente perciba el dolor, la discapacidad y, más en general, su estado de salud. Por esta razón se utilizan prioritariamente cuestionarios de autoevaluación, sobre todo aquellos que permiten determinar los índices algofuncionales de Lequesne (cadera y rodilla).

Las publicaciones médicas que recogen medidas de la calidad de vida incluyen principalmente evaluaciones realizadas «antes y después» de la cirugía (prótesis total de cadera1 y rodilla2). En ellas se confirman los efectos negativos de la osteoartritis sobre la calidad de vida (evaluación previa a la cirugía). Sin embargo, también demuestran los efectos positivos de la cirugía en la evaluación «posterior».

No todos los pacientes con osteoartritis son aptos para el tratamiento quirúrgico de su lesión articular (reservada en principio para la cadera y la rodilla). A pesar de ello, no están condenados a asistir pasivamente a la degradación de su calidad de vida. Existen tres medidas (además de los tratamiento sintomáticos) capaces de retrasar dicho deterioro.

La primera de estas medidas es el ejercicio físico. Consta de dos componentes: aeróbico (caminar, bicicleta, natación) y fortalecimiento muscular, en el que el fisioterapeuta adquiere un gran protagonismo. Para resultar eficaz, el ejercicio debe ser regular, progresivo y personalizado (en función de la capacidad física, los gustos y la disponibilidad del paciente).

La segunda medida es la vigilancia del peso. La tendencia al sobrepeso debe combatirse sea cual sea la localización de la osteoartritis (hay que recordar la relación que existe entre la obesidad y la osteoartritis digital).

La tercera medida es la economía articular. Consiste en cuidar las articulaciones durante los desplazamientos (terrenos accidentados, escaleras, etc.), adaptar el entorno doméstico a la discapacidad y emplear ayudas técnicas (bastones, aparatos ortopédicos y suelas).

 

Références :

(1) Vogl M, Wilkesmann R, Lausmann C, Hunger M, Plötz W. The impact of
preoperative patient characteristics on health states after total hip replacement
and related satisfaction thresholds: a cohort study. Health Qual Life Outcomes
7 de agosto de 2014;12:108.

(2) Shan L, Shan B, Suzuki A, Nouh F, Saxena A. Intermediate and long-term quality
of life after total knee replacement: a systematic review and meta-analysis. J
Bone Joint Surg Am. 2015 Jan 21;97(2):156-68.

 

El Comité editorial de Arthrolink